jueves, 18 de diciembre de 2014

18/12/2014

Sueño y edad.

En los primeros años de vida la mayoría de las personas nos dormimos rápida y profundamente. En el inicio de la vida, el sueño esta repartido a lo largo del día en varios ciclos de corta duración, y la fase REM ocupa la mayor parte de la noche ya que es esencial para el crecimiento y desarrollo cognitivo del niño. 

Pronto, la vigilia y el sueño se van delimitando en dos fases claramente diferenciadas a lo largo de las 24h del día, aunque los niños necesitan dormir más horas por la noche y al menos en la primera infancia dormir una siesta a lo largo del día.

A lo largo de la vida adulta, se van limitando las horas de sueño y se reduce significativamente la fase REM, a expensas de un aumento de las ondas lentas o sueño profundo. A medida que envejecemos podemos tener más dificultades para empezar a dormir y conseguir un sueño reparador, continuo y profundo, ya que los despertares nocturnos se vuelven más frecuentes y de mayor duración. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario