Estrés e insomnio en el niño.
Continuamos con la última parte de este artículo de estrés e insomnio en el niño.
La respuesta de los padres siempre debe ser de apoyo. Hay que hablar con el niño con detenimiento de sus temores y miedos. Involucrar a una persona de confianza o incluso al pediatra, puede dar resultados muy positivos.
Si los problemas persisten pese a esto, es conveniente requerir la ayuda de un especialista en trastornos del sueño.
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